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KINTSUGI, LA MEMORIA EN LA PIEL

Silvia Silvia de Amo

KINTSUGI, LA MEMORIA EN LA PIEL © Silvia de Amo
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KINTSUGI, LA MEMORIA EN LA PIEL © Silvia de Amo
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KINTSUGI, LA MEMORIA EN LA PIEL © Silvia de Amo
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KINTSUGI, LA MEMORIA EN LA PIEL © Silvia de Amo
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Desde mi visión, como fotógrafa y psicóloga, profundizo en cómo el arte puede ser la mejor de las terapias, inspirándome del arte clásico, así como apoyándome en la filosofía Wabi Sabi, que se basa en la belleza de la imperfección y en la armonía del encuentro con lo natural. Y más concretamente, dentro de ella, en su arte ceramista Kintsugi, cuya técnica ancestral que aplica polvo de oro en las roturas de la cerámica, otorgándoles una nueva vida, poniendo en valor su historia. Intervengo con este dorado las heridas corporales y emocionales.

Este proyecto invita a reflexionar sobre los cánones de belleza impuestos, especialmente a las mujeres, y sobre esa relación distorsionada que establecemos de nuestro cuerpo respecto al ideal ilusorio de perfección y a la idea de fuerza vs. fragilidad. Creamos un vínculo esencial y primario con la naturaleza en general y, en especial, con la del propio cuerpo.
 Este, como el paisaje y el espacio, guardan memoria. De ahí la importancia de sanar dicho vínculo.

Retrato mujeres que hallan fuerza en su vulnerabilidad y, en sus heridas, la superación que éstas significan. Al realzar sus cicatrices de oro, el cuerpo surge como un paisaje que muta delicado, fuerte, vivo. Utilizo la fotografía como medio de exploración de este proceso, vinculando cuerpo y paisaje, a través de un paralelismo metafórico entre sus marcas individuales y la emocionalidad material de ciertos elementos de la naturaleza.

Se trata de valorar lo más humano de nuestra naturaleza: su fragilidad. Y de comprender cómo nos sanan las heridas, reconociendo en la propia piel, como en la memoria y en el paisaje, esa fuerza personal. 
Honremos esas cicatrices hermosas, pues son huellas de memoria que nos hacen más fuertes, más bellas, más vivas. El uso que hago de un tipo de papel de estilo japonés para las impresiones de mis fotografías es particularmente importante, por su transparencia y fragilidad, al igual que por su resistencia en el tiempo, ya que hacen alusión a la piel y a la capacidad de resiliencia.